Esta vez queríamos salir directamente al Cayo Pescadores, para eso esperamos que se juntara gente en el muelle, creíamos que un viernes podría llegar a haber más gente, pero estaba tan quieto como siempre. Fue entonces que nos encontramos con una pareja formada por una chica del pueblo y un chico chileno que iban para Cayo Sombrero. Como uno está frente al otro, aprovechamos el mismo viaje para ahorrar costos en la lancha.
El lanchero, por el camino nos regalo una parada en Los Juanes, Los Juanes es una zona baja del mar entre los manglares, que tiene una salida a mar abierto protegida por una barrera de coral, lo que da como resultado, una piscina natural entre los mangles con vista al mar abierto. Un Espectáculo imperdible.
Luego de este recreo de regalo, seguimos a pescadores, la cual es una pequeña isla rodeada de arrecifes, como era muy temprano, no había nadie ahí, por lo tanto seguimos con nuestros compañeros de viajes a Sombrero, Al que si bien habíamos ido, al igual que a Los Juanes, desde el paseo desde Tucacas, bien valía la pena otra estadía en tan hermosa playa.
El regreso fue a la 17 horas en un mar muy movido y a toda velocidad, pura adrenalina, rebotando en la marea.