Alrededor de las 10 A.M llegamos al embarcadero, Chichiriviche ya se había despertado con un ritmo especial, era Sábado, el doble de tráfico de autos de lo normal, todas las tiendas abiertas y el malecón con muchísimo movimiento. Nos faltaban realizar un par de excursiones desde Chichiriviche, entre ellas Cayo Peraza, el que está atrás de Cayo Muerto y esperábamos que el mayor flujo de personas nos diera una mano para realizarlas al menor precio posible. Sin embargo, la mayoría de las personas preferían apiñarse en los cayos de enfrente, Muerto y Sal, por lo que era tan complicado como siempre ir al lugar planificado.
Cuando ya habíamos arreglado para ir nosotros solos a Peraza por 90 bfs, una pareja francesa se unió a la lancha, bajando el precio a 70 por pareja.
Día 8, Cayo Peraza
Cayo Peraza y otras sorpresas
Ni bien pusimos un pie en Peraza, al caminar unos metros, nos encontramos con unos viajeros también Argentinos, Alejandro y Alejandra, con los cuales habíamos hablado largas horas durante la espera del amanecer en Maiquetía, Ellos iban a Margarita y nosotros a Chichiriviche, Por esas cosas del destino, huyeron de Margarita decepcionados con las playas y la peligrosidad de la misma y se vinieron sin escala para Chichiriviche luego de tres días en la isla. Nos gusta creer en las señales del destino, así que estuvimos ese día en Cayo peraza hablando de viajes y formas de viajar, una tarde de playa muy buena.
El Cayo es una isla pequeña, rodeada de por arrecifes, bueno, no es el coral más sano que se puedan imaginar, pero le sirve de refugio a los despavoridos peces, que tienen donde esconderse de las hordas de turistas que los sábados atiborran el lugar.
Por cierto, el sábado no es un buen día para esnorquelear, en ningún cayo en particular de Morrocoy, dado que la muchedumbre enturbia el agua, por lo tanto dejen esta actividad para día de semana. Y eso que es temporada baja.
Sin embargo, la temperatura del agua es exquisita, el cayo paradisíaco, por lo tanto se puede pasar un buen momento ahí. El cuidado de las playas es una constante en todo el parque, por lo tanto no me voy a referir más al mismo.
EL malecón de la cacofonía
Al regresar de Peraza, luego de un baño, salimos para el centro con el objetivo de ver como era el movimiento del sábado a la noche, La ruta, calle principal de Chichiriviche, estaba bastante más animada de lo habitual (Acá es temporada baja en febrero) y a los costados de la ruta varios autos y algunas camionetas estaban estacionadas con los baúles abiertos, desde los cuales se veían gigantescos parlantes que desparramaban desde música electrónica hasta bachata, pasando por todos los ritmos intermedios posibles. Esto como van a leer después, era solo un adelanto de lo que se iba a venir.
Al llegar al malecón, la actividad era más que movida, de la calle principal, hacia la derecha, mirando al mar unas 2 cuadras de puestos de artesanías se ubicaban a ambos lados de la acera, sobre la calle principal, los puestos de comida y juegos para niños, y hacia la izquierda, en las 3 cuadras que tiene el paseo del malecón, algunos artesanos más.
De ese mismo lugar, el viento traía sonidos difíciles de describir, y hacia allí nos dirigimos. Sobre la calle que bordea el paseo, decenas de autos con los baúles abiertos y enormes parlantes ubicados en el baúl o en la tapa del mismo disparaban distintos tipos de música, todos a altísimo volumen, muy cerca unos de otros. Como resultado, al alejarse unos pasos de la línea de autos era imposible identificar que era lo que estaba sonando, generándose una marea de sonido súper alto, una cacofonía de ritmos, que sin embargo parecía no molestarle a ninguna de las familias, muchísimas con bebes o niños muy pequeños, que paseaban por ahí.
El broche de oro de la noche, lo pusieron unos artesanos de mi país, y exactamente de mi barrio, que se estaban pagando la estadía de dos meses en Venezuela, vendiendo sus productos.
Esta entrada fue publicada en Turismo, Venezuela y etiquetada Cayo Peraza, Chichiriviche, Turismo, Venezuela. Guarda el enlace permanente.